A la raíz de este proyecto de vida, hay un descubrimiento: Dios ama a todos los hombres y mujeres de la tierra y quiere darles su vida.

 

Hoy dice todavía: “Hagamos al Hombre a nuestra imagen” Dios es comunión e invita a la comunión.

 

Jesús vino: mensajero de la comunión y la hace posible.

No hay excluidos para Dios: los excluidos de su tiempo son precisamente los que Dios frecuenta.

 

No hay fronteras tampoco: la fe del extranjero, la confianza del pagano, el agradecimiento del samaritano le hacen gritar de alegría.

Cuando un corazón se abre, dios se alegra.